Kaputaş Beach is quite popular among visitors to the region due to its untouched natural beauty commanded by a view from the heights traversed by Kaş-Kalkan road. There are no fixed amenities in Kaputaş Beach, with only ambulant vendors who set up small stands selling snacks and hiring out sun umbrellas during the day. The beach is reached by stairs descending from the road and is guarded by the municipality of Kalkan. It is a favorite stopover for yachts along the Blue Cruise, although the open sea, and sometimes also the cove itself, can be quite unstable and wavy. The sea gets deep rather close to the beach in Kaputaş.
Para aquellos que quieran visitar Turquía y se quieran alejar de las zonas más turísticas, el país te ofrece la posibilidad de realizar la ruta Licia, considerada una de las mejores rutas de trekking del mundo.

La ruta Licia es una ruta de tres días caminando por senderos preciosos y con vistas sublimes. Aunque según la Lonely Planet es muy fácil y se puede hacer en tres días, nosotros pensamos que no es tan fácil y que si la haces en tres días no puedes disfrutar de los sitios que te ofrece, así pues, vamos a explicar en este artículo la ruta que hemos hecho nosotros sabiendo que no es la original.

Nuestra ruta comienza en una pequeña aldea llamada Kabak, situada a pocos kilómetros de Fethiye. Se puede llegar andando desde Alinca o con un minibús desde Fethiye que te deja en la carretera y a partir de allí, seguir un sendero por el que vas bajando un pequeño valle. Aquí hay varias posibilidades para alojarse, nosotros hemos elegido Reflection. Un hostal donde te ofrecen diferentes formas de alojarte, desde bungalows, tiendas de campañas y en las zonas comunes. Las vistas que te ofrece cada mañana este hotel son únicas y a pesar de que hay más baratos (este 30 liras acampar), no se puede comparar con ningún otro.

kabak

Después de pasar un día o dos de relax en Kabak, la siguiente aldea de la ruta es Faralya. Para ir a Faralya, puedes ir caminando desde Kabak por senderos nada fáciles (unas 4 horas), o bien subir el valle de Kabak hasta la carretera y pillar un dolmus que te deja en el pueblo de Faralya. Aquí tienes dos opciones, dormir arriba o debajo del valle de las mariposas. De llevar mucho equipaje, recomendamos muchísimo alojarse en el pueblo, y bajar el valle con lo justo ya que es una bajada difícil y peligrosa, con zonas de cuerdas y acantilados a todos lados (aquí un mochilero australiano se mató bajando el valle). Una vez bajas el valle, puedes acampar en la playa paradisíaca que está situada entre los acantilados.

faralya

A continuación, seguimos hasta Oludeniz. Lejos de ser un paraíso como las dos aldeas anteriores, pues se ha convertido en un sitio muy turístico, creemos que merece la pena pasar un día (no dormir) para ver el contraste de este pueblo. Aquí se llega caminando desde Faralya, aunque son más de 6 horas, o cogiendo el domus que te deja en la playa.

Por último, de Oludeniz nos hemos dirigido a Fethiye en dolmus, ciudad que parece que no tiene nada, pero que al acercarte a la zona del puerto descubres que a pesar de ser turístico tiene un encanto especial por como han montado todas las callejuelas del centro.
El Letoon o létôon (griego Λητώον) es el santuario antiguo de Leto, cerca del río Janto, en Licia, Turquía. Unos pocos kilómetros al sur de Janto existe una estela trilingüe en licio, griego y arameo que habla del inicio del culto a Leto en el lugar.

Leto, Artemisa y Apolo fueron venerados allí durante ocho siglos. Los restos de los tres templos del Letoon, con los de Janto, están inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
La Isla Kekova (en turco: Kekova Adası1 también llamada Caravola o Dolichiste) es una pequeña isla turca cerca del distrito de Kas (la antigua Antiphellos) de la provincia de Antalya, que se encuentra frente a los pueblos de Kalekoy (antigua Simena) y Ucagiz (antigua Teimioussa). Kekova tiene una superficie de 4,5 km² y está deshabitada.

Después de la ocupación italiana de Kastelorizo, Kekova Ç(que en ese momento estaba habitada solo temporalmente durante el verano debido a la cosecha de madera) fue disputada entre Italia y Turquía. La Convención de 1932 entre Italia y Turquía la asignó a Turquía.
La ciudad

Su nombre licio era Arñna, los hititas y los luvitas la llamaron Arinna, y los griegos Xanthos, Ξάνθος. Los romanos llamaron a la ciudad Xanthus, como todos los sufijos en -os griegos fue cambiado por -us en latín. Janto fue un centro comercial y cultural de los licios, y más tarde de los persas, macedonios, griegos y romanos que por turno conquistaron la ciudad y ocuparon el territorio adyacente.

Janto es mencionada por numerosos escritores griegos y romanos. Estrabón informa que Janto era la mayor ciudad de Licia. Heródoto y Apiano describen la conquista de la ciudad por Harpago para el Imperio aqueménida, hacia el 540 a. C. Según Heródoto, los persas derrotaron a un pequeño ejército licio en las llanuras del norte de la ciudad. Tras el enfrentamiento los licios se retiraron a su ciudad que fue asediada por Harpargo. Los licios destruyeron su propia acrópolis, mataron a sus mujeres, hijos y esclavos, luego procedieron a un ataque suicida contra las superiores tropas persas. La población entera de Janto pereció, excepto 80 familias que estaban ausentes durante la batalla.

Durante la ocupación persa, un jefe local estuvo al frente del gobierno, y ya hacia el 520 a. C. acuñó sus propias monedas. Hacia 516 a. C., Janto fue incluida en la primera satrapía de Darío I en la lista de tributos. La suerte de Janto siguió a la de Licia cuando ésta última cambió de bando en el transcurso de las Guerras Médicas.

Las excavaciones arqueológicas han demostrado que Janto fue destruida aproximadamente entre el 475 y el 470 a. C.; si fue el estratego ateniense Cimón o los persas es un debate que está abierto. Como no tenemos referencias de fuentes griegas o persas sobre la destrucción, algunos especialistas atribuyen la destrucción a causas naturales o accidentales.

En las décadas finales del siglo V a. C., Janto conquistó la cercana Termeso y la incorporó a Licia.

Los informes sobre la rendición de la ciudad a Alejandro Magno difieren: Arriano informa sobre una rendición pacífica, pero Apiano afirma que la ciudad fue saqueada. Después de la muerte de Alejandro, la ciudad cambió de manos entre los diádocos; Diodoro Sículo informa de la captura de Janto por Ptolomeo I Sóter. Apiano, Dion Casio y Plutarco refieren que la ciudad fue otra vez destruida en la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, c. 42 a. C., por Bruto, pero Apiano dice que fue reconstruida bajo Marco Antonio. Los restos del anfiteatro romano permanecen en el sitio. Marinos informa que había una escuela de gramáticos en Janto en la antigüedad tardía.

Las excavaciones arqueológicas de Janto han cosechado muchos textos en licio y griego antiguo, incluyendo varios textos bilingües que han sido usados para descifrar el licio.
El río Janto

Estrabón informa de que el nombre original del río era Sibros o Sirbis. Durante la invasión persa el río es llamado Sirbe que significa "amarillo" como la palabra griega "xanthos", que también significa amarillo. El río usualmente tenía una tonalidad amarilla debido a la tierra de la base aluvial del valle. Hoy el sitio de Janto domina la actual población de Kinik.

Una leyenda griega dice que el río fue creado por los dolores de parto de Leto, cuyo templo, el Letoon, está en la orilla occidental del río algunos kilómetros al sur de Janto. El Letoon ha sido excavado en el siglo XX y ha proporcionado numerosos textos licios, griegos y arameos. Un notable texto trilingüe, conocido como el Letoon trilingüe, fue encontrado allí y contiene una referencia al rey Artajerjes. El Letoon ha sido designado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Restos
Entrada al teatro romano y pilastras licias.
Ruinas de Janto.
La Columna Inscrita, inscripción más larga en licio: el texto del pilar informa de la victoria sobre los atenienses.

La ciudad de Janto aparece ya habitada en el siglo VIII a. C. El área ocupada es la que los estudiosos han denominado acrópolis licia, una elevación situada en la parte suroccidental de la ciudad. En dicho período surgió un palacio, emparentado con los edificios neohititas del mismo tipo conocidos en el norte de Siria.
Los hallazgos cerámicos presentan, junto a piezas de fabricación local, una cantidad notable de piezas importadas, procedentes en especial de la isla de Rodas. Junto al palacio, o tal vez en un ala del mismo, debía de haber un lugar de culto, corroborado por el hallazgo de antiguos objetos en un depósito perteneciente a un tiempo más reciente.

Esta primera ocupación del lugar fue interrumpida bruscamente al mismo tiempo que Janto hacía su entrada oficial en la historia, es decir, cuando los acontecimientos ocurridos en la ciudad fueron registrados por primera vez en una fuente escrita.

En el siglo VI a. C. se rodeó la acrópolis con una fortificación y se construyó un nuevo palacio en el mismo lugar que el anterior. Junto a él, también el lugar de culto fue objeto de renovación, edificándose un templo de tres cellas, cuya disposición hace pensar que estuviera dedicado a Leto y a sus hijos, Artemisa y Apolo.

El nivel de ocupación correspondiente a esta fase ha demostrado ser especialmente rico en cerámica griega de importación, en particular ática, de la que Janto constituye el depósito más importante de toda Asia, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. No es inverosímil pensar que la tradición referida por Heródoto, en torno al exilio del ateniense Lico en esta zona, tuviera como base esa extraordinaria intensidad de relaciones entre la capital del Ática y la ciudad licia.

El área situada al norte de la acrópolis fue destinada a zona de sepultura, y de en torno al 540 a. C. data el primero de los monumentos funerarios que hicieron famosa a la ciudad en la historia de los grandes descubrimientos de la arqueología.
Se trata de una gran pilastra que sirve de sostén a una tumba y, por su decoración, se la ha llamado «del león». Destinada a un personaje desconocido, pero sin duda ligado a la casa real de Janto, esta pilastra monolítica presenta en la zona superior una decoración que constituye el cierre de la cámara sepulcral.
Las losas llevan esculpidas la figura de un león que derriba a un toro, una leona con sus cachorros y una escena de lucha entre un hombre y un león.
La Columna Inscrita

Entre el 430 y el 410 a. C. se erigió al norte de la acrópolis la Columna Inscrita, cuya importancia no es sólo de carácter histórico artístico, sino epigráfico.

En la columna figura una larguísima inscripción licia, aún no descifrada con toda claridad, a la que se añadieron doce versos griegos que recordaban las victorias de un rey de Janto, probablemente el Khaei, conocido por las monedas acuñadas en este mismo período.
Las victorias mencionadas en la inscripción fueron obtenidas en la guerra del Peloponeso, en la que Janto fue aliada de Atenas. Están reproducidas en las esquinas de los cuerpos salientes de la columna, sostenida según un modelo de clara derivación persa por un toro arrodillado.

La escena bélica presenta al monarca que recorre el campo de batalla abatiendo a sus enemigos. Por encima de la escena, los escudos arrebatados a los vencidos componen un largo friso. En lo alto de la columna el rey estaba sentado en un trono con leones a los lados.
Monumento de las Nereidas
Artículo principal: Monumento de las Nereidas.

En la parte suroccidental de la ciudad se erigió, entre el 410 y el 400 a. C., el más célebre de los monumentos de Janto, el monumento de las Nereidas.

Las excavaciones y los estudios de la misión arqueológica francesa han permitido reconstruir perfectamente la arquitectura de este sepulcro, que perteneció a un príncipe licio desconocido y que fue edificado por artistas desconocidos de la Jonia griega.

La situación del Monumento de las Nereidas respecto a la topografía general de la ciudad indica la extensión que había alcanzado Janto en el siglo V a. C.
Monumento de las Harpías
Artículo principal: Monumento de las Harpías.

De entre las pilastras de época arcaica sobresale el gran y complejo Monumento de las Harpías.

El nombre, que es moderno, hace referencia a cuatro figuras esculpidas, en un principio identificadas como harpías, pero que después han resultado ser sirenas.